La pesadilla de 2024 todavía escuece en las piernas de los triatletas británicos y la sombra del duatlón forzado vuelve a planear sobre Holme Pierrepont. A escasos días de que arranque el Outlaw Triathlon Festival, la comunidad de resistencia contiene el aliento ante los informes de presencia de algas verdeazuladas en el lago de regatas, el mismo escenario donde hace dos temporadas la organización tuvo que cancelar la natación apenas diez horas antes del bocinazo de salida.
Campeonato Británico bajo la lupa
Este año la tensión es doble. Nottingham no es solo una cita más en el calendario; el Outlaw Original —la distancia reina de 226 kilómetros— dobla su apuesta al albergar el Campeonato Británico y de Inglaterra de Larga Distancia. Esto ha provocado que la start list de grupos de edad sea una de las más densas y competitivas de la última década. Los puristas del drafting prohibido y el acople infinito saben que cualquier alteración en el segmento de agua desvirtuaría una batalla por los títulos nacionales que se prevé encarnizada.
El debut del 'Middle' y la caza del récord
Mientras el foco principal apunta al Ironman, la gran novedad de esta edición es el estreno del Outlaw Middle dentro del festival de julio. Tras el estratosférico récord del circuito que Cormac Nisbet —ex ciclista profesional del Soudal-Quickstep Devo— marcó en la edición de mayo (3:48:47), la presión por volar sobre el asfalto de Nottinghamshire es máxima. El recorrido es una invitación al vatio constante: un sector de ciclismo de 180km (o 90km en la media distancia) que, aunque se vende como rápido, esconde esos repechos rompepiernas que castigan el cuádriceps antes de afrontar la maratón.
La previsión meteorológica anuncia temperaturas inusualmente altas para el centro de Inglaterra, lo que añade un factor crítico a la gestión de la nutrición en la carrera a pie. Las cuatro vueltas al lago en el Outlaw Original pueden convertirse en un auténtico muro psicológico si el termómetro aprieta y el viento de cara en el canal de remo decide hacer acto de presencia. Aquí no hay single tracks ni senderos técnicos, solo la crudeza del asfalto, el ritmo de crucero y la capacidad de sufrir para cruzar la icónica alfombra naranja sin entrar en pájara.