El asfalto mallorquín no perdona y la decimoquinta edición del Zafiro IRONMAN 70.3 Alcúdia-Mallorca llega con una cuenta pendiente que quema en las piernas de la armada internacional: romper la hegemonía alemana. Tras el histórico doblete germano del año pasado, con Nicholas Mann y Jan Stratmann devorando el crono, la start list de este 2026 se ha convertido en un polvorín de vatios y ambición. El Coll de Femenia, ese gigante de 576 metros de desnivel acumulado que parte la carrera en dos, volverá a ser el juez de paz donde los especialistas en el segmento ciclista intentarán reventar el grupo para evitar que el título se decida, otra vez, en un sprint agónico por el Paseo Marítimo.
La verdadera noticia esta semana no es solo la participación masiva que agota dorsales meses antes, sino el estado de gracia de los favoritos que aterrizan en la isla tras el inicio de la IRONMAN Pro Series. En el cuadro femenino, todas las miradas apuntan a la recuperación de potencia de las veteranas frente al empuje de las nuevas caras que buscan los 2.500 puntos en juego. No es una carrera más; es el termómetro real de la temporada europea. El sector de natación en la Bahía de Alcúdia, habitualmente un plato de cristal, podría verse alterado por un ligero viento de levante previsto para el sábado, lo que obligaría a los triatletas a una gestión extra del drafting en el agua para no quemar cartuchos antes de T1.
El trazado de 113 kilómetros mantiene su esencia de 'rompepiernas' una vez superado el descenso técnico desde el Monasterio de Lluc. Los 90 km de ciclismo son una trampa para quienes no sepan regular: volar en los llanos de Sa Pobla y Muro tras el vertiginoso descenso puede pasar factura en el muro psicológico de la media maratón. La carrera a pie, llana y rápida a tres vueltas, suele ser un infierno de calor donde la hidratación marca la diferencia entre el podio y la pájara definitiva. En la modalidad de Relay, varios equipos de ex-ciclistas profesionales prometen destrozar los récords parciales del sector de bici, añadiendo un picante extra a una jornada que paralizará el norte de la isla.