La montaña siempre tiene la última palabra, pero esta semana en Mallorca, el trail running busca una tregua tras el caos meteorológico que marcó la edición anterior. El fantasma de la DANA que obligó a cancelar las pruebas reinas en 2024 todavía sobrevuela los barrancos de la Serra de Tramuntana, dejando una cuenta pendiente que miles de corredores vienen a liquidar en los senderos técnicos de la isla.
La revancha de la larga distancia
El foco absoluto de esta edición se centra en la Serra de Tramuntana (SDT). Tras el vacío dejado el año pasado, los 146 kilómetros y sus imponentes 6,000 metros de desnivel positivo se presentan como un muro de piedra seca y caliza virgen para la mayoría. No es solo una cuestión de distancia; es un trazado rompepiernas donde el single track técnico no da respiro y donde la gestión del esfuerzo en las transiciones entre los bosques de encinas y los acantilados vertiginosos decidirá quién levanta los brazos en Sóller.
Duelo de titanes en el técnico balear
La start list de este año sugiere una batalla táctica de manual. Con el recuerdo de la victoria de Hannes Namberger en 2025, el pelotón de élite llega con el cuchillo entre los dientes. En la Mallorca 5000 (M5000), los 69 kilómetros con un ratio de desnivel brutal (4,350m+) prometen una carrera explosiva. Aquí no hay lugar para el drafting ni para estrategias conservadoras; el terreno es tan agresivo que una pájara en el ascenso a los picos de Sóller puede suponer perder media hora en apenas tres kilómetros.
¿Podrán los favoritos mantener el ritmo en las bajadas técnicas de piedra suelta sin destrozar los cuádriceps antes de tiempo? La clave estará en la capacidad de absorción de impacto en los Camins de Pedra en Sec (CPS), donde los 104 kilómetros exigen una precisión quirúrgica en cada pisada. Mientras tanto, en las distancias más cortas como el ETM (Els Tres Mils) de 56km o los explosivos 26km de Camins de s'Arxiduc, la velocidad será endiablada desde la salida en Valldemossa.
El parte meteorológico se vigila con obsesión en los cuarteles generales de los equipos. Tras las inundaciones que marcaron el pasado, cualquier nube en el horizonte activa los protocolos, pero la organización ha reforzado la logística para asegurar que, esta vez, la Tramuntana sea el escenario de una gesta y no de una retirada masiva. El paraíso mediterráneo esconde un demonio de piedra que solo respeta a quienes saben leer su dureza.