El crono de 2013, la frontera invisible en Canazei
Diez años después de que Kilian Jornet detuviera el reloj en 2:00:11, el fantasma de ese récord absoluto vuelve a sobrevolar los 22 kilómetros de la DoloMyths Run Skyrace. Esta semana, el valle de Fassa no solo se prepara para una carrera, sino para un asalto técnico en el que la élite mundial busca romper la barrera psicológica de las dos horas en el descenso más vertiginoso del calendario internacional. La gran incógnita en los corrillos de Canazei es si el terreno estará lo suficientemente compacto tras las tormentas de verano para permitir ese ritmo suicida desde la cima del Piz Boè.
El domingo 12 de julio será el plato fuerte, pero la tensión se palpa desde el inicio del festival. El Vertical Kilometer del viernes servirá de termómetro real para medir el estado de forma de los especialistas en el 'muro' de Crepa Neigra. Con 1000 metros de desnivel positivo concentrados en apenas 2.6 kilómetros, no hay lugar para la táctica: es una agonía de ácido láctico donde el récord de Philip Götsch (32:38) parece hoy más amenazado que nunca por la nueva hornada de corredores que priorizan la potencia pura sobre la resistencia de fondo.
La gestión del terreno técnico
Para quienes buscan la épica del maratón, la DoloMyths Run Fassa Trail de 42 kilómetros presenta un trazado rompepiernas que este año ha ganado enteros en dureza debido a las secciones de single track más descompuestas por la erosión reciente. No es una distancia para debutantes; los 2150 metros de desnivel acumulado exigen una gestión impecable de los ritmos para no llegar vacío a los últimos cinco kilómetros, donde el calor del Trentino suele castigar a quienes no han cuidado la hidratación. Mientras tanto, la 12K Trail se perfila como el escenario ideal para los corredores explosivos que buscan transiciones rápidas y un ritmo de pulsaciones alto desde el primer metro.
La verdadera batalla estratégica se librará en la Skyrace. El paso por la Forcella Pordoi dictará sentencia: si el grupo de cabeza corona con margen suficiente, el descenso técnico hacia Canazei será una exhibición de fe ciega en el agarre de las zapatillas. Los veteranos saben que aquí la carrera se gana subiendo, pero se pierde bajando si el cuádriceps dice basta antes de entrar en el asfalto final.